Universidad del Magdalena adopta la virtualidad y desmiente ingresos al campus tras jornada de tensión en Santa Marta

 


Ante las alteraciones de orden público, los bloqueos viales y las dificultades en el transporte que afectaron la movilidad en Santa Marta durante las últimas horas, la Universidad del Magdalena emitió un comunicado oficial a través de su Consejo Académico para fijar su postura institucional y proteger a su comunidad.

¿Qué pasó en la universidad y qué desmintió la institución?

En redes sociales y servicios de mensajería circularon videos y mensajes que aseguraban que personas externas habían ingresado al campus para intimidar, amenazar o sacar a la gente de las instalaciones. Ante esto, la Universidad desmintió categóricamente dichas versiones, aclarando que ningún grupo armado o ajeno a la institución irrumpió en el campus.

Aunque las actividades iniciaron de manera regular por la mañana, la falta de transporte público y las restricciones de movilidad impidieron que un porcentaje considerable de estudiantes y docentes pudiera llegar, logrando una asistencia presencial parcial que rondaba entre el 50% y el 60% en algunos cursos.

Nuevas medidas: Clases virtuales y flexibilidad total

Para salvaguardar el bienestar de la comunidad universitaria, el Consejo Académico determinó varias disposiciones. En tal sentido, a partir de la emisión del comunicado, todas las actividades académicas presenciales se desarrollarán bajo la modalidad virtual hasta que existan condiciones óptimas de seguridad.

Además, la Universidad hizo la aclaración de que, quienes no pudieron asistir a las clases matutinas por problemas de transporte o seguridad, no sufrirán ninguna afectación académica. Los profesores deberán aplicar mecanismos de flexibilidad como reprogramar evaluaciones o ampliar plazos.

Finalmente, dice la Alma Máter que se aplicarán criterios flexibles y de trabajo remoto para docentes y servidores administrativos que presenten dificultades objetivas de desplazamiento.

Santa Marta bajo el asedio de la zozobra

Lo ocurrido en las últimas veinticuatro horas en Santa Marta expone, una vez más, la vulnerabilidad de una ciudad que parece naufragar entre la indolencia institucional y la violencia que recurrentemente paraliza sus arterias viales y rurales. Mientras los ciudadanos quedan a merced del miedo, de la quema de vehículos y de la parálisis del transporte, la zozobra digital se convierte en el peor combustible para avivar el pánico colectivo.

Que una Universidad de alta calidad deba replegarse a la virtualidad no es un triunfo de la prudencia, sino el síntoma doloroso de un territorio donde las garantías mínimas de seguridad cojean. Santa Marta no puede seguir acostumbrándose a vivir sitiada por el temor. Las autoridades locales y nacionales tienen la obligación ineludible de devolverle la tranquilidad a una capital que merece avanzar con firmeza, y no retroceder al compás de los violentos y de la incertidumbre.